VI In&Out Seven Savage

Durante nuestro paso por el VI In&Out (23 y 24 de Abril) hubo de todo, risas, esfuerzo, alegría, humildad, fiesta, y por supuesto mucho Ultimate Frisbee. Quimera se presentó con dos equipos, women y open, por eso traemos doble crónica gracias a Lola y Álvaro. Seguro que os encantan tanto como a nosotros. 😀

Participantes del In&Out

  • El cielo pronosticaba una tormenta de discos resbaladizos, tacos encharcados y un bikini que no saldría de la maleta en todo el fin de semana. La realidad, como os contaremos más adelante, fue bien distinta.

    Llegábamos a Santander el viernes por la noche con los deberes más que hechos: pectíneos puestos a punto, Dump&Swing, Flow&Swag y un protector gástrico que mantenía a raya el nerviosismo en la boca del estómago.

    Quimera women

    Sábado por la mañana, comienza el torneo, y de la mano, la confianza en nosotras mismas y las ganas de llenar la maleta de vuelta con experiencias inolvidables. El juego fluía, no exento de fallos, pero fluía, cada una siendo engranaje imprescidible para el funcionamiento de Quimera. Firmamos nuestro primer partido con un marcador en contra, con la pedazo de sensación de habernos dejado la piel en la arena. ¡No hay victoria que supere esa emoción! No podíamos negarlo, teníamos enfrente a las grandes MAMBAS, su mordedura fue letal e inesquivable… En cualquier caso, nuestra impronta de leonas cautivó a más de uno/a…¡Nos extrañaba no haber rajado ningún disco con nuestras garras!

    Mirabas a Quimera y solo se veían cabezas bien altas y sonrisas repletitas de dientes. Estábamos juntas, ¡flotábamos hasta con los bolsillos llenos de piedras! El próximo partido no sería fácil, de ahí nuestra intensidad en los calentamientos, que para nosotras son la antesala del trabajo bien hecho. Treviño vs. Quimera fue un partido mucho más igualado aunque el marcador no opinase lo mismo. Cometimos graves errores de impaciencia pero nuestro sello seguía intacto: una defensa a dentelladas y el placer de jugar, jugar y jugar. Merecida victoria por su parte, merecido aprendizaje por la nuestra.

    Nos tocaba el turno de vernos las caras con las anfitrionas, grandes anfitrionas, FENDISC. Ambos equipos con las pilas a 100 y la arena como habitat natural, disfrutamos de un partidazo marcado por la intensidad a cada lado del campo y un nivel altísimo de concentración que supimos aprovechar para aprender de los errores. De nuevo el marcador no estuvo de nuestra parte, sin embargo el orgullo por nosotras mismas nos partía las aristas del pecho.

    Corocotta vs. Quimera: probablemente el partido más enriquecedor. Veteranía y temple vs. Inexperiencia y pasión. Después de tres partidos en playa, el cesped tenía la gravedad de la Luna. Jugamos con mucha más cabeza, defensa y ataque eran sístole y diástole en el corazón de Quimera. Los consejos de las chicas de Coroccotta tras su victoria fue para nosotras, sin duda, el mejor trofeo del torneo.

    Y amaneció el domingo oliendo a café recién hecho y a una tremenda ilusión por seguir disfrutando. Nuestra satisfacción eclipsaba por completo cualquier indicio de cansancio. Jugábamos contra las Felinas. Era un partido especialmente estimulante para nosotras, primero por ser viejas amigas de la Liga, segundo, por preservar la huella luchadora del sábado y ese carisma que nos hacía tan únicas. El partido se decantó por el gran juego de las gatas, superiores a nosotras en la End Zone, al igual que en el último partido por el 5º y 6º puesto. ¡Enhorabuena!

    Quimera women

    De partida, orgullo y humildad parecían antagonistas irreconciliables: Quimera Women pudo demostrar lo contrario. ORGULLO, venido del afán de superación, de orientar la bara de medir progresos en nosotras mismas, de empezar cada punto como si fuera el primero. HUMILDAD, venida de nuestras ganas insaciables de aprender más y más, del respeto por las rivales, de no tirar la toalla, de conocer y valorar nuestro propio alcance.

    Especial mención para los chicos de Quimera, que nos enseñaron que la vida es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te puede tocar. Sin vosotros, nada sería igual.

    A veces se gana…y otras se aprende.

    ¡ENHORABUENA QUIMERA WOMEN!

    Quimera Women no sería posible sin:

    • Pili “la Capi”: la raiz de la enredadera, la culpable de nuestros valores.
    • Bea: explosividad en el corte, siempre en la continuación, el eslabón perfecto.
    • Mono: defensa muro, el diamante en bruto de Quimera.
    • Marta: un seguro de vida, aparece cuando más la necesitas.
    • Fi: jugadora que defiende, jugadora que no recibe.
    • Natalia: lanzamiento preciso, al hueco medido.
    • Lola: pasión dentro y fuera del campo, la promesa de Quimera.
    • Vero: la lucha y la superación, la sonrisa del equipo.
    • Ros: no hay una lectura del juego y de la vida como la suya. La esencia de todo.

  • Tras más dos meses de espera, tras horas y horas entrenando en campos de tierra en condiciones más que mejorables, tras soportar la lluvia y el frío día tras día pensando en nuestro objetivo, tras una clase teórica sobre las reglas de este maravilloso deporte y tras una intensa preparación física y mental; por fin llegaba el día. Por fin nos subíamos a los coches rumbo a Santander, rumbo a un fin de semana que sabíamos que nos pondría a todos al límite. Íbamos bien preparados: equipaciones de Quimera lavadas y planchadas, los músculos a tono, las reglas aprendidas y las mochilas llenas de agua, analgésicos y sobre todo, de ganas de darlo todo. Estábamos listos para un torneo que pensábamos que sería de locura. Y estábamos en lo cierto.

    Quimera open

    La novia del mar nos esperaba con un atavío de nubes negras. Pronóstico: lluvias continuadas durante todo el fin de semana. No hay problema, podemos con todo y más. Tras instalarnos en el hotel, cenar como campeones y tras unas cervezas juntos en el Chill Out improvisado que fue la habitación 501, nos dispusimos a dormir sabiendo lo que nos esperaba al día siguiente.

    Nos levantamos temprano y ya desde el primer momento tuvimos la cabeza puesta en el juego. Nos esperaba en el campo Bolskandisc, un equipo que sabíamos que no nos pondría las cosas fáciles. Calentamos con la cabeza fría pero con el nerviosismo propio del primer partido. Un nerviosismo que no quedó patente en el campo, en el que pusimos toda la carne en el asador y dimos muestras de nuestra gran potencia física. Nos dejamos la piel en el campo, en parte gracias al apoyo de nuestras chicas, que pusieron sus voces a nuestro servicio y levantaron nuestra moral en los momentos malos. Pese a ello, nos vimos sobrepasados por la calidad de Bolskandisc y su gran manejo de disco, en un partido que finalizó con la victoria de los de Huesca. Después de una ilustrativa charla de nuestro entrenador, estábamos preparados para el siguiente partido, nada más y nada menos que contra los anfitriones del torneo.

    El partido contra Fendisc empezó con una gran intensidad por parte de los dos equipos. Al principio hubo un pequeño exceso de contacto que se solventó de forma ejemplar, y no se volvió a ver en todo el encuentro. Salimos a comernos la pista, al igual que los cántabros, creando entre los dos un partido de gran emoción, en el que llegamos a conseguir una ventaja de dos puntos. Entonces, sucedió la hecatombe. Nos vinimos abajo cuando nos remontaron, y descubrimos que, al igual que Cruyff dijo que el fútbol son estados de ánimo, el Ultimate puede acogerse a la misma máxima. Llegábamos tarde a las defensas, las cosas no salían y entramos en un círculo vicioso de frustración y mal juego. Al final, Fendisc aprovechó esa debilidad de forma magistral para ganarnos.

    Entonces se produjo el cambio. Nuestros jugadores más veteranos nos reunieron para levantar el ánimo a los más novatos, para buscar nuestros fallo y enmendarlos. Y allí, entre bollos preñaos y garrafas de agua, nos conjuramos. Podríamos perder, podríamos tirar cientos de discos, pero nunca dejaríamos que se nos fuera la cabeza como se nos fue en el último partido. A partir de ese momento íbamos a dejarnos más que nunca el alma en el campo, a dar lo mejor de nosotros mismos, a aprender y a demostrar de lo que éramos capaces.

    Y con la moral así de alta empezamos el partido ante el equipo Pick Up de Los Brujos. Un equipo formado por grandísimos jugadores y que iba a suponer un reto para nosotros. Veníamos de un partido que nos había dado una lección, y la pusimos en práctica dándolo todo. Entre los dos equipos dimos un espectáculo de esfuerzo y juego. Tuvimos la mala suerte de que uno de nuestros mejores jugadores, DJ, se lesionó en el tramo final del partido, fruto del desgaste físico que supuso el encuentro. Al no tener cambios disponibles, afrontamos los últimos minutos jugando con 6, aumentando así el aura épica que habíamos dado el partido. Pese a ello, Los Brujos nos ganaron de forma justa. Pero nosotros no nos vinimos abajo. Habíamos recuperado la confianza en nosotros mismos, de nuevo nos veíamos capaces de todo.

    Esa misma tarde nos mudamos a un terreno que era desconocido para nosotros: la playa. Y para más inri, nos enfrentábamos a uno de los mejores equipos de España: Corocotta. Sabíamos de su calidad y potencia, y sabíamos que para nosotros sería muy difícil ganar. Pese a ello, estábamos con la moral por las nubes, así que fuimos a por todas. En nuestro primer partido en playa, nos dimos cuenta de que parecía un deporte totalmente diferente, con más juego de disco y mucho más físico. Acusamos la inexperiencia y Corocotta nos brindó una excelente lección de cómo se debe jugar en dicha superficie.

    Acabamos la jornada con un bañito en el Cantábrico que nos dió el frío que necesitaban nuestro músculos para relajarse, y emprendimos el camino a casa sabiendo que habíamos hecho los deberes, dispuestos a una noche que no nos dejaría indiferentes.

    Al día siguiente, ya con las pilas cargadas después de una gran cena, una emocionante carrera de gelatinas, una fiesta divertidísima y un desayuno más que reconfortante, acudimos con ganas a nuestros dos últimos partidos. Todavía se veía a algún quimerito con la pajarita puesta de recuerdo. Pero no nos despistamos y afrontamos con tesón la maratoniana jornada que se nos presentaba. En la playa nos esperaban Los Mercenarios, un equipo lleno de amigos y de caras conocidas, así que sabíamos que iba a suponer un partido más que difícil. Y así fue, pues aunque lo dimos todo e hicimos nuestro juego, llegando incluso a coger ventaja en el marcador, Mercenarios se llevó justamente el partido al aprovechar los errores que tuvimos, sobre todo en el tramo final. Pero nos fuimos contentos del partido sabedores de que habían sido errores puntuales, sobre todo fruto de la inexperiencia.

    Y con esas ganas fuimos a por todas contra nuestro último rival, los burgaleses de Cidbee. A pesar de que arrancamos con ventaja, dándolo todo, dejándonos la piel en cada disco y en cada defensa, no pudimos ganarles y nos quedamos con la espinita de irnos sin haber ganado un partido. Pero como siempre, y como es marca de la casa de Quimera, con una sonrisa en la cara y con la satisfacción de saber que lo habíamos dado todo.

    ¡Quién nos iba a decir que hasta tendríamos un premio! Supuso una gran sorpresa para nosotros saber que nos habíamos llevado el premio al Spirit del torneo. Nos tomamos el galardón como una recompensa a nuestro trabajo, a todas esas horas entrenando bajo la lluvia, a todas esas carreras y sprints para ponernos a tono, a todas las noches que nos dedicamos a leer las reglas. Era un premio al esfuerzo que no se había visto reflejado en el marcador.

    inandout-quimera-open-spirit-oficial

    Y después de todo ese torneo, solo nos queda dar las gracias. Gracias a todos los equipos por brindarnos la oportunidad de jugar partidos tan maravillosos. Gracias a Fendisc por un torneo organizado de forma magnífica. Gracias a Amanda y a Agus, que nos apoyaron incondicionalmente, no miento cuando digo que con vuestros gritos de ánimo empujabais el disco hacia nuestras manos. Con especial énfasis, gracias a Quimera Women por animarnos y por apostar siempre por nosotros, y por demostrarnos que el esfuerzo, el valor, el orgullo, el tesón, el trabajo y la alegría son valores que viven en vosotras y que siempre estarán ahí. Sois todo un ejemplo para nosotros. En cuanto a Quimera Open, creo que como equipo ha quedado bien claro nuestro carácter.

    En conclusión, gracias a todos los que habéis hecho este torneo posible. Llegamos con la mochila llena, y nos dejamos tanto el agua como los analgésicos y las ganas de darlo todo. A cambio hemos recibido mucho más, pues nos vamos con la mochila llena de sudor, de risas, de trabajo, de esfuerzo, de preñaos, de alegría, de fiesta, de aprendizaje y, por encima de todas las cosas, DE ULTIMATE. Por esta maravillosa experiencia, solo nos queda decir…

    ¡GRACIAS A TODOS Y JUMP ON IT, QUIMERA!

    A nivel individual, gracias:

    • A Flo, también conocido como Flow, nuestro Panzer alemán, por tu alegría tanto en el campo como fuera, y por coger esos discos imposibles.
    • A Daniel, la cabeza pensante de Quimera, por darnos la pausa, la calma y por la paciencia que tienes con nosotros. Es un placer aprender de alguien con tanta experiencia.
    • A Xexu, por darnos ese punto de competitividad, por tu picardía, tus pases imposibles y por ofrecernos una visión totalmente diferente en el campo.
    • A Juan, la Furia Murciana, tu mote lo dice todo. Puro esfuerzo, trabajo, te dejas sangre y sudor. Si quieres recuperar tus huevos vuelve a Santander, porque está claro que te los dejaste en el campo.
    • A Iván, por tus defensas y tus cortes a muerte siempre. Tú más que nadie sabes de lo que somos capaces, así que gracias por exigirnos siempre más. Tú nos haces mejores como equipo y como jugadores.
    • A Fonso, por ejercer de guía y anfitrión, por tu trabajo, por todo. Siempre tomando la mejor decisión, parece mentira que lleves seis meses jugando. Dejaste claro en el torneo que estás llamado a ser uno de los líderes de Quimera.
    • A Álvaro, porque las peleas todas, nunca das un disco por perdido. Por tus layouts sobre cualquier terreno. Por tus ánimos cuando los demás decaemos porque esa es la esencia de un equipo.
    • A Sergio, por tus cortes sin descanso, por correr siempre al disco, por tu gatchetobrazo. Da igual donde soltemos el disco, parece seguro que lo vas a coger. Eres imprescindible.
    • A Rober, nuestro míster, por darlo todo siempre, por animarnos y no permitir que nos vengamos abajo, por esforzarte siempre al máximo, por ejercer de comandante cuando se necesita un jefe y de soldado cuando se necesitan hombres en el campo de batalla. Nadie encarna los valores de Quimera mejor que tú.
    • Y a Agus y Amanda, por animarnos sin descanso en todos los partidos y por levantarnos el ánimo cuando perdíamos. Esperamos que Agus pueda volver dentro de poco y podamos aprovecharnos de tu portentoso físico y que Amanda se anime a incorporarse definitivamente, porque sin vosotros este torneo no hubiera sido ni la mitad de bueno.

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